martes, 7 de junio de 2011

Reflexiones.



Querido blog, hoy me he parado a pensar. Me he dado cuenta de que sólo quedan dos días de clase, y que hace tres o cuatro años eso significaba que estaba eufórica, que me pasaba saltando esos dos días y que no paraba de gritar y gritar que el curso se acaba. Pero claro, ya somos mayorcitos para eso... ya vemos el que se acabe el curso como algo normal. Estamos creciendo, poco a poco pero muy rápidamente. Hemos perdido cosas al crecer, como la emoción por los pequeños detalles, el que una muñeca nos hiciera felices, o el poder llorar sin tener que dar explicaciones a nadie. Ahora, sin embargo, no apreciamos los pequeños placeres de la vida. El ver amanecer por las mañanas, el olor de las tostadas al bajar las escaleras, el beso de buenos días de mamá. ¿Dónde ha quedado eso? Ya no nos basta tener en las manos nuestra barbie favorita para ser felices, no. Ahora necesitamos algo más, cada persona una cosa, pero suele ser algo más complejo que una barbie. Ahora lloramos y tenemos que dar una explicación, cosa que no sabemos hacer. Ya no podemos expresar tan abiertamente como antes nuestros sentimientos. Antes nos gustaba un chico y nos creíamos enamoradísimas de él, y al mes siguiente nos volvíamos a enamorar de otro chico. Ahora, nos liamos con gente sin tener en cuenta ningún sentimiento, sólo por placer, y cuando nos gusta alguien nos creemos enamorados de ese alguien. Ya no le contamos nuestros problemas a nuestros padres, nos los  guardamos para nosotros o se los contamos a nuestros amigos más íntimos. No escuchamos consejos de nadie, nos creemos que lo sabemos todo, porque ya somos mayores. Hemos crecido mucho, pero aún nos falta media vida por crecer.

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