jueves, 9 de junio de 2011

Marina.-

Mi amigo Óscar es uno de esos príncipes sin reino que corren por ahí esperando que los beses para transformarse en sapo. Lo entiende todo al revés y por eso me gusta tanto. La gente que piensa que lo entiende todo a derechas hace las cosas a izquierdas, y eso, viniendo de una zurda, lo dice todo. Me mira y se cree que no le veo. Imagina que me evaporaré si me toca y que, si no lo hace, se va a evaporar él. Me tiene en un pedestal tan alto que no sabe cómo subirse. Piensa que mis labios son la puerta del paraíso, pero no sabe que están envenenados. Yo soy tan cobarde que, por no perderle, no se lo digo. Finjo que no le veo y que sí, que me voy a evaporar...
 Mi amigo Óscar es uno de esos príncipes que harían bien manteniéndose alejados de los cuentos y de las princesas que los habitan. No sabe que es el príncipe azul quien tiene que besar a la bella durmiente para que despierte de su sueño eterno, pero eso es porque Óscar ignora que todos los cuentos son mentiras, aunque no todas las mentiras son cuentos. Los príncipes no son azules y las durmientes, aunque sean bellas, nunca despiertan de su sueño. Es el mejor amigo que nunca he tenido y, si algún día me tropiezo con Merlín, le daré las gracias por haberlo cruzado en mi camino.

martes, 7 de junio de 2011

En un beso, sabrás todo lo que he callado.



''Muere lentamente,
quien evita una pasión y su remolino de emociones,
justamente estas que regresan el brillo
a los ojos y restauran los corazones
destrozados.”

Reflexiones.



Querido blog, hoy me he parado a pensar. Me he dado cuenta de que sólo quedan dos días de clase, y que hace tres o cuatro años eso significaba que estaba eufórica, que me pasaba saltando esos dos días y que no paraba de gritar y gritar que el curso se acaba. Pero claro, ya somos mayorcitos para eso... ya vemos el que se acabe el curso como algo normal. Estamos creciendo, poco a poco pero muy rápidamente. Hemos perdido cosas al crecer, como la emoción por los pequeños detalles, el que una muñeca nos hiciera felices, o el poder llorar sin tener que dar explicaciones a nadie. Ahora, sin embargo, no apreciamos los pequeños placeres de la vida. El ver amanecer por las mañanas, el olor de las tostadas al bajar las escaleras, el beso de buenos días de mamá. ¿Dónde ha quedado eso? Ya no nos basta tener en las manos nuestra barbie favorita para ser felices, no. Ahora necesitamos algo más, cada persona una cosa, pero suele ser algo más complejo que una barbie. Ahora lloramos y tenemos que dar una explicación, cosa que no sabemos hacer. Ya no podemos expresar tan abiertamente como antes nuestros sentimientos. Antes nos gustaba un chico y nos creíamos enamoradísimas de él, y al mes siguiente nos volvíamos a enamorar de otro chico. Ahora, nos liamos con gente sin tener en cuenta ningún sentimiento, sólo por placer, y cuando nos gusta alguien nos creemos enamorados de ese alguien. Ya no le contamos nuestros problemas a nuestros padres, nos los  guardamos para nosotros o se los contamos a nuestros amigos más íntimos. No escuchamos consejos de nadie, nos creemos que lo sabemos todo, porque ya somos mayores. Hemos crecido mucho, pero aún nos falta media vida por crecer.

sábado, 4 de junio de 2011

Romeo&Julieta

Romeo: ¿Qué debo hacer, continúo escuchándola o hablo?
Julieta: Acaso no eres tú mi enemigo. Es el nombre de Montesco, que llevas. ¿Y qué quiere decir Montesco? No es pie ni mano ni brazo ni rostro ni fragmento de la naturaleza humana. ¿Por qué no tomas otro nombre? La rosa no dejaria de ser rosa, tampoco dejaria de esparcir su aroma, aunque se llamara de otra manera. Asimismo mi adorado Romeo, pese a que tuviera otro nombre, conservaria todas las buenas cualidades de su alma, que no las tiene por herencia. Deja tu nombre, Romeo, y a cambio de tu nombre que no es cosa esencial, toma toda mi alma.
Romeo: Si de tu palabra me adueño, llámame tu amante, e imaginaré que me he bautizado otra vez y que he perdido el nombre de Romeo.
Julieta: ¿Y quién eres tú que, en medio de la oscuridad de la noche vienes a sorprender mis secretos?
Romeo: No sé de cierto mi nombre, debido a que tú detestas ese nombre, amada mía, y si yo pudiera lo extirparía de mi pecho.
Julieta: Contadas expresiones he oído de esa boca, no obstante te reconozco. ¿No eres Romeo? ¿No eres de los Montescos?
Romeo: No seré ni una cosa ni otra, ángel mío, si cualquiera de las dos te molesta.